No es mi cuerpo, es mi hijo

 Hace 5 meses me siento una extraña en mi cuerpo.

Mis caderas y vientre se anchan, la piel se estira, se reseca y se cuartea

Los senos pesan y duelen

He pasado días vomitando todo lo que como sin importar que sean cosas que normalmente me gustan

He tenido noches sin dormir, y ya no puedo dormir de mi lado favorito

Hay semanas que las encías sangran, que los oídos se inflaman, y no sé qué más me espera.

Hace 5 meses un pequeño inquilino está creciendo dentro de mí, y no depende de mí. Yo no he hecho nada para crear sus manitas, sus uñas, sus huellas dactilares. Definitivamente no decidí en qué momento empezaría a latir su corazón, ni cuándo empezó a chuparse el dedo.

No tengo control de lo que pasa, y eso es maravilloso, porque no depende de mí. Incluso si me alimento mal, la placenta que es su primera mamá está trabajando 24 horas para escoger los nutrientes que bebe necesita, regular su temperatura, y mantenerlo en calma. Tampoco venía yo - bueno ninguna- con placenta incorporada, se originó al tiempo que bebé y es la guardiana de bebé.

Mi inquilino puede hacer todas las remodelaciones que necesita, empuja mis órganos para hacerse su espacio. Tiene su propia sangre, sus propios sueños, su propio ritmo. Yo puedo estar despierta y le bebé dormido, o al revés. 

Aún tenemos 4 meses para que haga más remodelaciones en mi cuerpo. Haz todas las remodelaciones que quieras bebé mío. Yo solo soy tu lugar seguro, el vaso que te contiene, tu pista de aterrizaje a este mundo.

Este cuerpo ya no es mío, y pasará mucho tiempo para que vuelva a serlo. Y eso es maravilloso

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