¿Por qué me gusta tanto mi barriga?
Ya completo 23 semanas del embarazo, hace una semana confirmamos que venia un niño y podamos llamarlo por su nombre: Jacobo. Mi barriga ya sobresale y camino orgullosa con ella, me encanta su forma, su tamaño. Me encanta como me veo con ella, y sé que la voy a extrañar en unos meses cuando no la tenga.
No fue así con mi propio embarazo, es decir, cuando era yo la que estaba en la panza. Mi mamá ocultó su embarazo por casi 7 meses.
En las conversaciones y debates sobre el aborto, siempre hubiera sido una gran candidata a ser abortada. Con una mamá que no habia terminado sus estudios, que no aun no habia tenido que cuidar de ella misma, un papá que no iba a responder, y una familia que ya tenia sus propias dificultades como para tener una "carga más".
Por 7 meses mi mamá consideró sus opciones viables, el aborto fue la primera. Se pusieron cita con mi papá para hacer esa vuelta, pero no pudo hacerlo. La segunda opción, internarse en esas casas de "vacaciones" donde las jovencitas que "meten la pata" pasan un par de meses y luego se deshacen del problema. Los niños son dados en adopción. Eso es lo que dicen.
No culpo a mi mamá por considerar esas opciones, es lo que tenia a la mano. Pero agradezco que no pudo, por miedo o por valentia, que a la larga son dos caras de la misma moneda, decidió seguir con su embarazo y también seguir conmigo.
A los 7 meses se descubrió el embarazo, y automáticamente la barriga que habia estado ocultando mi mamá, de repente salió. Creo yo que fue mi reacción al saber que, aunque con dificultades, alguien me esperaba, ya me podia mostrar al mundo.
No voy a decir que ahora es más fácil cuando ya no eres adolescente, cuando has tenido la oportunidad de estudiar, hacer una carrera, o cuando tienes un compañero que te apoya y te ama. La decisión siempre está ahí. Tal vez no has llegado al momento de tu carrera que esperabas, tal vez no has conseguido esa beca con la que deseabas irte a conocer el mundo, tal vez llega justo ahora que acabas de separarte. Siempre puedes econtrar buenas razones para justificar que un bebé no sea una buena idea.
Sé que soy privilegiada, que puedo gozarme y lucir esta barriga. Sé también que el primer privilegio que me dieron fue la vida, ese fue el primer y gran regalo que me dio mamá.
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